Abstract
No cabe duda de que la oposición que encarnan Sevilla y Madrid constituye, desde su formulación por parte de Menéndez Pidal (1962), una afortunada manera de compendiar numerosos fenómenos de trascendencia fundamental en la historia del español, así como de comprender la situación que, a resultas de lo anterior, presenta hoy desde el punto de vista dialectal esta misma lengua, dividida en dos grandes variedades que tienen en estas ciudades, si no sus orígenes, al menos dos de sus ejemplos prototípicos; se trata, pues, de un acierto indudable el que la autora de la obra reseñada haya optado por esta referencia a la hora de titular su trabajo, pues el contraste entre ambas ciudades y lo que histórica y lingüísticamente representan se erige como el punto central que da sentido a Los madrileños adoptivos, sainete hasta el momento inédito del sevillano Antonio González de León cuya edición se lleva a cabo en estas páginas.

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